No se puede servir a Dios y al Dinero

Sábado 7 de noviembre de 2026

Sábado de la 31a semana del Tiempo Ordinario
Evangelio: Lc 16,9-15.

«No se puede servir a Dios y al Dinero»

Lc 16,9-15.

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Reflexión

Todos sabemos lo que cuesta hoy llegar a fin de mes. El dinero es necesario y no tiene nada de malo cuando sirve para vivir con dignidad. El problema aparece cuando se vuelve el centro de todo: cuando por tenerlo dejamos de ser honestos, de tener tiempo para los nuestros o de mirar al vecino que sufre. Jesús nos dice que quien es fiel en lo poco, lo será en lo mucho. La honestidad se aprende en los detalles de cada día: en el vuelto que devolvemos, en la palabra que cumplimos, en el trabajo bien hecho aunque nadie nos vea.

Jesús habla claro: nadie puede servir a dos señores. No dice que el dinero sea malo, sino que no puede ocupar el lugar de Dios en el corazón. Cuando todo gira alrededor de lo que tengo o de lo que me falta, el corazón se llena de angustia y se cierra. Por eso el Señor nos invita a usar los bienes para hacernos amigos, es decir, para compartir y ayudar. Lo que damos con amor se vuelve tesoro en el cielo. Los fariseos aparentaban rectitud, pero Dios mira el corazón. Pidámosle hoy un corazón libre, sencillo y confiado en su providencia.

En casa se aprende cómo se trata el dinero. Los niños observan si en la familia se habla con gratitud de lo que se tiene o solo con queja y ansiedad. Podemos enseñarles a compartir: apartar algo para quien lo necesita, cuidar lo que tenemos y agradecer la comida de la mesa. Entre esposos conviene hablar con confianza y verdad de lo que entra y de lo que sale, sin esconder nada. Y con los abuelos, que muchas veces viven con poco, aprendemos que la verdadera riqueza es estar juntos, ayudarnos y confiar en que Dios nunca nos abandona.

Santo del día: San Engelberto de Colonia

San Engelberto fue arzobispo de Colonia, en Alemania, a comienzos del siglo XIII. Gobernó la Iglesia en tiempos difíciles y se le recuerda como pastor justo, defensor de los débiles y de la paz. Murió asesinado por cumplir con fidelidad su deber de pastor. Su vida ilumina el Evangelio de hoy: fue fiel en lo poco y en lo mucho, y no se dejó comprar por el poder ni por el dinero. Sirvió a un solo Señor, y por eso fue libre para defender a los más necesitados. Que su ejemplo nos enseñe a ser honestos aun cuando cueste.

La Iglesia nos enseña

«Los bienes de la creación están destinados a todo el género humano.»

Catecismo de la Iglesia Católica, 2402

Los Padres de la Iglesia

«No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida: lo que tenemos no es nuestro, sino suyo.»

San Juan Crisóstomo, Homilías sobre Lázaro, II, 6

«Dios no puso el dinero en tus manos para que lo guardes, sino para que lo repartas como buen administrador.»

San Basilio Magno, Homilía contra los ricos (en la línea de su Homilía sobre «Destruiré mis graneros»)

La voz del Papa

El Papa Francisco ha recordado muchas veces que el dinero debe servir y no gobernar. Cuando se convierte en un ídolo, nos esclaviza y nos aleja de los hermanos. En cambio, quien comparte con generosidad descubre la alegría de la libertad y se hace verdaderamente rico ante Dios.

Papa Francisco, Evangelii Gaudium, nn. 55-57

Ejercicio del día: Piedad

Antes de dormir, reúne a tu familia, siéntense unos minutos y recen juntos un Padrenuestro dando gracias a Dios por lo que sí tienen, por poco que sea. Pídanle un corazón libre del apego al dinero.

Para conversar en familia

¿Qué cosas nos preocupan más a veces que Dios, y cómo podríamos poner a Dios primero en nuestra casa esta semana?

Oración

Señor Jesús, tú que conoces nuestro corazón, / líbranos del apego al dinero y de toda ambición que nos aleja de ti. / Enséñanos a ser fieles en lo poco y generosos con quien lo necesita. / Que solo a ti te sirvamos, y en ti confiemos siempre. Amén.

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