Sábado de la 30a semana del Tiempo Ordinario
Evangelio: Lc 14,1.7-11.
«Porque todo el que ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado»
Lc 14,1.7-11.
Leer las lecturas completas de hoy
Reflexión
Humana. Jesús se fija en algo muy nuestro: querer quedar bien y buscar el mejor puesto en la fiesta, en el trabajo, en la cola o en la reunión de vecinos. A todos nos gusta que nos reconozcan. Pero Jesús nos propone otra manera de vivir: sin competir, sin aparentar, sin creernos más que nadie. Ser humilde no es creerse poca cosa. Es saber quiénes somos, con nuestras cualidades y nuestras faltas, y dejar que otros también brillen. Quien no necesita aplausos vive más tranquilo y en paz.
Espiritual. Dios es quien nos invita. La vida, la familia y la fe son regalo suyo, no un premio que nos ganamos. Por eso no hay que pelear ningún primer puesto delante de Él. Cuando nos ponemos en el último lugar, con sencillez, le damos espacio a Dios para que nos diga: «Amigo, acércate más». San Pablo, en la primera lectura, vive así: no busca su propia gloria, sino que Cristo sea conocido. Ser humildes ante Dios es reconocer que lo necesitamos, y descubrir que siempre nos recibe con cariño.
Familiar. En casa la humildad se aprende con el ejemplo. Un papá o una mamá que sabe decir «perdóname» enseña más que mil regaños. Los hijos pueden aprender a ceder el mejor puesto en la mesa, a servir primero al abuelo y a celebrar los logros del hermano sin envidia. En la pareja, ser humilde es no tener que ganar cada discusión. Con los abuelos, es escucharlos con respeto, porque tienen mucho que enseñarnos. Una familia donde cada uno busca servir al otro se vuelve un banquete donde todos tienen lugar.
La Iglesia nos enseña
«La humildad es la base de la oración.»
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2559
Ejercicio del día: Piedad
Esta noche, antes de dormir, recen en familia un Padre Nuestro. Que cada uno diga en voz alta una gracia que recibió de Dios hoy y termine pidiendo humildad para servir a los demás. Si estás solo, hazlo tú con calma.
Para conversar en familia
¿En qué momentos de la semana nos cuesta más ceder el primer lugar, y cómo podríamos servirnos mejor unos a otros?
Oración
Señor Jesús, tú te hiciste servidor de todos. Enséñanos a ser sencillos de corazón. Quita de nosotros el orgullo y las ganas de aparentar. Siéntanos siempre a tu mesa y llámanos amigos. Amén.
Deja un comentario